Cabildo General Extraordinario Conmemorativo del IV Centenario del Voto de Sangre realizado por esta Archicofradía en Defensa del Misterio de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen

"Tomás Pérez, Hermano Mayor de esta Santa Cofradía de la Santísima Cruz de Jerusalén, digo:

Que todos debemos rendir muchas gracias a Dios Nuestro Señor y a la Santísima Madre, que nos ha favorecido en admitirnos en su servicio, lo cual se debe estimar por singular merced de sus reales manos.

No menos razón se sigue de la propuesta para lo que a Vuesas Mercedes, en nombre de esta Soberana Señora les suplico ahora,  cierto de que se me concederá, pues a la Virgen Nuestra Señora se le seguirá honra y gloria, y a nuestra santa Hermandad tan singular honor y bien, siendo la primera, como lo es y lo fue en lo hecho: a que a su imitación lo hagan otros fieles.

Advirtiendo a Vuesas Mercedes que lo pido en día del gloriosísimo Arcángel San Miguel -en cuya feligresía militamos-, justo será se me conceda; y lo será que le imitemos, apellidando como apellidó -siendo valeroso capitán de los ejércitos angélicos- el nombre inefable de la Majestad divina de Dios nuestro Señor, defendiéndolo: ¿Quién como Dios?

Digamos nosotros también: “¿Quién como María, Madre de Dios,  concebida sin pecado original?”, prometiendo y jurando de defenderlo hasta morir, pues la celebridad de tan Purísima Concepción es honra de Dios, que la obró con tan admirable preservación de la original culpa, y es acto de la virtud de religión de celebrar tan lúcida obra del Altísimo.

A nosotros más que a otros nos toca la defensa de esta causa, como a hermanos de la Santísima Cruz, instrumento Divino, y causa eficaz de su Redención y la nuestra, aunque para esta esclarecida Señora le fue medicina preservante, sin nunca, ni aún por un solo instante, caer; y así amó, respetó y adoró esta sagrada insignia, como a bien de todos y prenda que tanto amó Cristo Nuestro Señor, su Unigénito Hijo.

Así, será bien que, por auto capitular, quede asentado y establecido esta religiosa opinión, tan conforme al sentir de antiguos y santos Padres de la Iglesia, y jurado en el Libro de Autos de esta Santa Cofradía: cómo tenemos, creemos y confesamos que la Virgen María Nuestra Señora,  Madre de Dios, fue concebida sin pecado original.

Nuestro Señor Dios guarde, y prospere en su gracia a esta santa Hermandad, con aumento de bienes espirituales y temporales; y lo pido por testimonio. Tomás Pérez".

 

Se hace notar que el Cabildo deliberó sobre esta propuesta y, en medio del mayor entusiasmo, acordó por aclamación que:

Todos juntos y cada uno de por sí, siempre habían tenido y creído, creían, tenían y confesaban, la opinión de que la esclarecida Virgen María, Madre de Dios y Señora Nuestra, había sido y era concebida sin mancha de pecado original, y que para mayor fuerza y confirmación de ello, ahora de presente hacían voto en forma de tenerlo, creerlo y confesarlo, hasta dar la vida por ello, según se declara en la proposición que se ha hecho.

Y que a todos los demás hermanos que desde hoy en adelante se recibieren se les haga saber el dicho acuerdo, para que estén y pasen por él y lo obedezcan y cumplan como en él se contiene”.

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